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divendres, 15 de febrer del 2013

La Rotonda, irreconocible

Transcripción del artículo de Meritxell M. Pauné en "La Vanguardia". Sigue a esta periodista en twitter: @la_txell

Las obras en el edificio modernista, propiedad de Núñez y Navarro, ya han derrumbado la fachada de la calle Lleó XIII


Foto: Teresa Álvarez

La emblemática Torre Andreu de la avenida Tibidabo de Barcelona muestra estos días una imagen irreconocible. Popularmente llamada La Rotonda por el templete modernista que la corona y el hotel homónimo que albergó, vive un proceso integral de reforma impulsado por la inmobiliaria Núñez y Navarro, titular del inmueble desde 1999. Las obras avanzan con rapidez y ya han eliminado la fachada secundaria, que estaba en la esquina de la calle Lleó XIII con el paseo de Sant Gervasi. Formaba parte de las ampliaciones de los años 10, 30 y 50 de la finca, firmadas por el aplaudido arquitecto noucentista Enric Sagnier y su hijo.

Este lateral, según el proyecto del arquitecto Alfredo Arribas, será reformulado por completo. Tendrá fachadas completamente nuevas, de estética moderna, con un acceso acristalado y grandes ventanas rectangulares. El cambio también incluye desmantelar para siempre el salón noucentista, que ocupaba la esquina y fue uno de los espacios reclamo del Hotel Metropolitan, como puede verse en las postales de 1918. Arribas también reinterpreta el patio interior, que quedará al aire libre y abierto al público, para que desde él se acceda a todos los pisos –en sustitución de la escalera y ascensores interiores– y conecte a través de un amplio ventanal con el ajardinado interior de manzana vecino.
Postal del salón noucentista del Hotel Metropolitan en 1918

El desmontaje de La Rotonda empezó en noviembre, tras un año de vaciado y trabajos de consolidación en la estructura. LaVanguardia.com pudo visitar entonces en su interior y comprobar el mal estado de sus dependencias, muy castigadas por los años de abandono de la finca y los múltiples cambios de uso que vivió. La finalización de las obras está prevista para 2014.

Los nuevos usos de La Rotonda no están claros. Según la promotora se dedicará a oficinas y dispondrá de locales comerciales en los bajos. Sin embargo, el consistorio barcelonés y Núñez y Navarro se han reunido en diversas ocasiones para "explorar otros usos". Según fuentes municipales, Ayuntamiento "puso sobre la mesa la posibilidad de convertirlo en hotel, pero la propiedad mantiene la opción de convertirlo en oficinas y la normativa se lo permite".

El departamento de Patrimonio del consistorio avaló la reforma, pero una plataforma de vecinos contraria al proyecto actual lo llevó a tribunales en 2010. Solicitaron la paralización de las obras como medida cautelar, mientras dure el juicio, pero el juez se lo denegó. Una arquitecta independiente evalúa, desde noviembre y por encargo judicial, qué partes del antiguo hotel modernista deben conservarse. Su dictamen requiere algunos meses, durante los cuales las piquetas siguen echando abajo los elementos en disputa. Si al final la sentencia fuera favorable a los vecinos, la destrucción patrimonial que denuncian ya se habrá llevado a cabo y será totalmente irreversible.

La pugna entre vecinos y constructora se centra en el alcance de la protección arquitectónica. La ampliación noucentista no goza del mismo grado de catalogación que el edificio original modernista y legalmente puede ser suprimida. Para los vecinos, se trata de una parte consustancial e irrenunciable de la obra global y ponen en duda la licencia de obras concedida por el Ayuntamiento. Sostienen que los derribos alcanzan el 80% del edificio e incluyen hasta un tercio de la obra original protegida.

Foto: Arantxa Moran

Foto: Jesús Campmajó

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3 comentaris:

  1. Pues ya se lo han cargado casi todo ¡¡¡¡¡

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  2. Ya no queda casi nada. Otro edificio para el pasado de nuestra ciudad. Muchas gracias señores de Nuñez i Navarro, se ve de verdad que queréis la ciudad y su patrimonio. Qué pena.

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  3. Sigo la costumbre nórdica de potenciar lo existente cuando es de calidad. Vamos, que prefiero restaurar un edificio notable de los que hacen levantar la vista, que derribarlo y levantar uno de tipo pladur diseñado por, bueno, por quien sea.

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